Lo que deben de saber sobre las centrifugas: definición, tipos, componentes y aplicaciones.

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Son diversos los equipos y utensilios que se emplean dentro de los laboratorios ya sea químicos, biológicos, farmacológicos, etcétera, para realizar actividades de suma importancia para la realización de actividades académicas o investigaciones con fines de producción. Entre dichos equipos, destacan las centrífugas para laboratorio a causa de sus singulares funciones, las cuales son insustituibles e indispensables para una multitud de actividades. Pero, ¿qué son, en qué consisten, qué tipos existen actualmente, cuales son usos y de qué se componen?

Responder tales cuestiones será el objetivo de esta publicación que El Crisol pone a disposición de los lectores.
Para empezar respondamos, ¿qué es la centrifuga? El nombre de ésta procede del latín “centrum” y “fugare”, términos que quieren decir “centro” y “fuga”. Consiste en una herramienta de laboratorio que es diseñada con el fin de emplear la fuerza de centrifugación que se producen en movimientos rotatorios para poder separar los componentes que conforman a una mezcla. Es tal su popularidad que hoy en día se comercia con amplitud en todo el mundo para satisfacer los requerimientos específicos de las industrias y de las instituciones de investigación científica.

Ahora bien, ¿para qué sirve esta máquina? Las centrífugas se han fabricado para hacer uso de la fuerza centrífuga, la cual es capaz de separar líquidos de diversas densidades y de separar materiales sólidos que estén suspendidos en un líquido. Mediante las rotaciones, es posible generar en periodos de tiempo controlados, una fuerza superior a la que ejerce la gravedad sobre los cuerpos. De esta forma es posible descomponer mezclas hasta reducirlas a sus elementos básicos. Dentro de los laboratorios, las centrífugas emplean comúnmente en procesos como los relativos a la separación mediante sedimentación de los elementos sólidos inmersos en líquidos biológicos, por ejemplo: separar los espermatozoides de su medio y de elementos ajenos para realizar fertilizaciones in vitro; separar la sangre en sus componentes como los glóbulos blancos y rojos, las plaquetas y el plasma; entre otras pruebas y usos.

Existen diversos tipos de máquinas centrífugas para laboratorio, entre las que se encuentran:

  • Centrífuga de pie.
  • Centrífuga de mesa.
  • Centrífugas para microhematocritos.
  • Ultracentrífuga.

Estos tipos son los más empleados dentro de los laboratorios de investigación, médicos, farmacéuticos, etcétera, asimismo son los más demandados en el mercado. La elección más adecuada depende del gusto y las necesidades de los demandantes.

Hablemos ahora sobre los componentes que integran a las centrífugas. Los componentes más relevantes de las centrífugas son los siguientes: el control electrónico (este se compone de elementos como el control de apagado y encendido, temporizador, control térmico y de velocidad, control de vibraciones para seguridad, y sistema de frenado); sistema refrigerante (en el caso de las centrífugas refrigeradas); sistema de vacío (en el caso de las ultracentrífugas); tapa, base y carcaza; motor eléctrico; y por último los rotores (éstos son de diversos tipos, entre lo que destacan los de cubo pivotante, de ángulo fijo, y de tubo vertical).

Como señalamos, la centrífuga es un dispositivo que utiliza la fuerza rotatoria para separar dos o más sustancias de diferente densidad o masa entre sí. Dicha fuerza centrífuga, consiste en la tendencia que tienen los objetos de viajar alrededor de un punto central para ser volados lejos de ese punto en una línea recta. Ahora bien, ¿cómo es posible que una centrífuga sea capaz de separar diferentes sustancias entre sí? Esto se debe a que con la rotación, los materiales con masas más pesadas se mueven más y más lejos del punto central que aquellos materiales con masas más ligeras, es decir, el material más pesado se lanza hacia fuera en el interior del tubo mientras que el material más ligero permanece cerca del centro del dispositivo. De esta forma se consigue la separación para diversas aplicaciones, las cuales enunciaremos a continuación.

La centrifugación a gran escala ha encontrado una gran variedad de usos tanto comerciales como industriales. Por ejemplo, la separación de la crema de la leche entera se ha logrado mediante este proceso durante más de un siglo. Hoy en día, las industrias alimentaria, química y mineral utilizan centrifugadoras para separar el agua de todo tipo de sólidos, asimismo, los laboratorios médicos las emplean para separar el plasma de las células sanguíneas más pesadas. Inclusive, las centrífugas para laboratorio modernas han llegado a tal grado de sofisticación que pueden incluso separar mezclas de moléculas de diferentes tamaños y partículas microscópicas tales como componentes celulares. Tal labor es realizada por las ultracentrífugas, las cuales giran tan rápido que la fuerza centrífuga creada puede ser hasta más de medio millón de veces mayor que la misma fuerza de gravedad.

Para finalizar, cabe señalar que los estudios de centrifugación han sido muy importantes en el desarrollo de los programas tripulados de vuelos espaciales. Durante éstos, los voluntarios humanos se colocan en centrifugadoras muy grandes que luego se hacen girar a altas velocidades; con ello se sienten intensas fuerzas gravitatorias similares a las que ocurren durante los lanzamientos de los vehículos espaciales. Cabe señalar que tales experimentos ayudan a los científicos espaciales a comprender los límites de aceleración que los humanos pueden soportar en tales condiciones.

Esperamos esta publicación haya sido amena y de utilidad, no olviden contactarnos si necesitan las mejores centrífugas para laboratorio a precios justos. En El Crisol somos los mejores si de este tipo de máquinas se trata. Manténganse al pendiente de nuestras entradas. ¡Gracias por su visita!

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